30 / 3 / 2013


(Fuente: listo, vía 14segundos)





22 / 1 / 2013

Empresarios "angustiados" llaman a la sede del PP ante el temor de que se les relacione con Bárcenas

“se están produciendo llamadas de importantes prebostes de determinado sector económico [los donantes, el origen del dinero], angustiados por que pueda salir el nombre de sus compañías, alguna de ellas con repercusión internacional”



10 / 1 / 2013

Antonio Moreno (estafaluz.com) en Cadena SER: "En 2001, el 80% de los contadores eléctricos, contaba de más"

Ya hemos hablado alguna vez aquí de Antonio Moreno (estafaluz.com), que lleva 18 años dedicado a demostrar que las compañías eléctricas abusan del consumidor en la factura de la luz. Ahora tras su victoria en los tribunales, merece la pena escucharle tanto como siempre. Puedes oírlo aquí:

Aquí otra entrevista aun mejor, a partir del minuto 13:

Ir a descargar



5 / 1 / 2013

Privatización de empresas públicas españolas desde 1984 a 2007:

Visto en Menéame. Todas las privatizaciones -desde 1984 hasta 2007- reportaron al estado poco más de 75.000 millones de euros, bastante menos de lo que España ha necesitado desde 2008 hasta hoy para mantener a flote a la banca. Sólo cuatro de esas empresas -Telefónica, Endesa, Gas Natural y Repsol- ganaron más de 10.280 millones de euros en 2011. Y eso pese a la crisis.

Pero un momento, ¿qué crisis?.
Ahora dicen que no hay dinero, que necesitan recaudar, que hay que trabajar más, quejarse menos, subir los impuestos… ¿Cómo es posible?

Correcto: te toman por imbécil.

Correcto: no solo te están robando descaradamente tu futuro, también la sangre, el sudor y las lágrimas de tus padres y abuelos.

Correcto: se están riendo impunemente de nosotros mientras nos mandan de vuelta al medievo.

No es una crisis ni una conspiración -a menudo ocurrió entre aplausos-: sencillamente es la mayor estafa de la historia.


Relacionadas:

El Banco Malo: mitad bomba de relojería, mitad estafa piramidal.





30 / 11 / 2012


(Fuente: cadavezmasclaro, vía listo)





22 / 11 / 2012


“He servido durante 30 años y cuatro meses en las unidades más combativas de las fuerzas armadas norteamericanas: en la infantería de marina. Tengo el sentimiento de haber actuado durante todo ese tiempo de bandido altamente calificado al servicio de los grandes negocios del Wall Street y sus banqueros. En una palabra, he sido un pandillero al servicio del capitalismo. De tal manera, en 1914 afirmé la seguridad de los intereses petroleros en México, Tampico en particular. Contribuí a transformar a Cuba en un país donde la gente del National City Bank podía birlar tranquilamente los beneficios. Participé en la “limpieza” de Nicaragua, de 1902 a 1912, por cuenta de la firma bancaria internacional Brown Brothers Harriman. En 1916, por cuenta de los grandes azucareros norteamericanos, aporté a la República Dominicana la “civilización”. En 1923 “enderecé” los asuntos en Honduras en interés de las compañías fruteras norteamericanas. En 1927, en China, afiancé los intereses de la Standard Oil.” “Nos ha ido bastante bien con Luisiana, Florida, Texas, Hawái y California y el Tío Sam puede tragarse a México y Centroamérica, con Cuba y las islas de las Indias Occidentales como postres y sin intoxicarse”. “Fui premiado con honores, medallas y ascensos. Pero cuando miro hacia atrás considero que podría haber dado algunas sugerencias a Al Capone. Él, como gánster, operó en tres distritos de una ciudad. Yo, como marine, operé en tres continentes. El problema es que cuando el dólar estadounidense gana apenas el seis por ciento, aquí se ponen impacientes y van al extranjero para ganarse el ciento por ciento. La bandera sigue al dólar y los soldados siguen a la bandera.”

La guerra es un latrocinio, del general Smedley Butler, 1935.

“He servido durante 30 años y cuatro meses en las unidades más combativas de las fuerzas armadas norteamericanas: en la infantería de marina. Tengo el sentimiento de haber actuado durante todo ese tiempo de bandido altamente calificado al servicio de los grandes negocios del Wall Street y sus banqueros. En una palabra, he sido un pandillero al servicio del capitalismo. De tal manera, en 1914 afirmé la seguridad de los intereses petroleros en México, Tampico en particular. Contribuí a transformar a Cuba en un país donde la gente del National City Bank podía birlar tranquilamente los beneficios. Participé en la “limpieza” de Nicaragua, de 1902 a 1912, por cuenta de la firma bancaria internacional Brown Brothers Harriman. En 1916, por cuenta de los grandes azucareros norteamericanos, aporté a la República Dominicana la “civilización”. En 1923 “enderecé” los asuntos en Honduras en interés de las compañías fruteras norteamericanas. En 1927, en China, afiancé los intereses de la Standard Oil.” “Nos ha ido bastante bien con Luisiana, Florida, Texas, Hawái y California y el Tío Sam puede tragarse a México y Centroamérica, con Cuba y las islas de las Indias Occidentales como postres y sin intoxicarse”. “Fui premiado con honores, medallas y ascensos. Pero cuando miro hacia atrás considero que podría haber dado algunas sugerencias a Al Capone. Él, como gánster, operó en tres distritos de una ciudad. Yo, como marine, operé en tres continentes. El problema es que cuando el dólar estadounidense gana apenas el seis por ciento, aquí se ponen impacientes y van al extranjero para ganarse el ciento por ciento. La bandera sigue al dólar y los soldados siguen a la bandera.”


La guerra es un latrocinio, del general Smedley Butler, 1935.

(Fuente: visualmindstew)





21 / 11 / 2012

Una sencilla imagen de 20minutos que demuestra la puerta giratoria.

Una sencilla imagen de 20minutos que demuestra la puerta giratoria.





5 / 7 / 2012

“ESPECULANDO” - IMS (Instituto mexicano del sonido)





18 / 4 / 2012

Atalayaliberal: No es nada personal, sólo son negocios.

Hoy traigo un gran artículo ajeno (descubierto gracias a Menéame) sobre el tema que inspira este blog. Es un artículo largo, pero aglutinado y escrito de manera casi impecable, por lo que te recomiendo que inviertas un rato en su lectura: realmente merece la pena.

Por Carlos Ruíz García

Uno de los inviernos más fríos de los que se recuerdan en Rusia, aquel que se dio a finales del año 1917, fue el marco elegido por los parias de la tierra para levantarse contra la tiranía, la injusticia y la desigualdad, que representaba la Rusia del Zar. No obstante, no fue por inspiración divina o marxista que la famélica legión se alzó, tiempo hacía que las ideas del alemán Karl Marx fueron sutilmente transformadas por un individuo llamado Vladimir Ilich Ulianov, conocido por el nombre de Lenin. De manera que la revolución que debía ser llevada a cabo por la clase obrera tal y como escribió Marx, sería planificada y realizada, según las ideas de Lenin, por una élite intelectual y formada surgida de la clase obrera y constituida en un Partido llamado bolchevique. Con este leonino zarpazo se eliminó por tanto toda posibilidad democrática que pudiera haber tenido la revolución, puesto que para acceder a la administración era necesario pertencer a la élite intelectual, algo que a priori pudiera resultar comprensible y lógico, pues nada más racional que un gobierno de sabios, mas no podemos olvidar que estamos hablando de seres humanos, y al final el filtro de acceso no dependía de la inteligencia sino de quién eras amigo, y de cuánta vaselina estabas dispuesto a recibir, en definitiva, disciplina de partido y “sí bwana”.

En esos mismos días de la Revolución, un estadounidense llamado William Boyce Thompson, el mayor accionista del Chase Manhattan Bank, aparecía continuamente en los periódicos como ejemplo del hombre que se hace a sí mismo, del americano temeroso de Dios y patriota, de los que todas las noches sueñan con un águila calva sobrevolando las Rocosas. Lo que la prensa intentaba “omitir”, pues sólo aparecen vagas referencias numéricas escondidas en la sección de bolsa e inversiones, era que este individuo transfirió fondos en diciembre de 1917 por valor de un millón de dolares, de Nueva York a Petrogrado, ésta última, ciudad donde se encontraba el Comité Militar Revolucionario (cuyo presidente era León Trotski). Este dinero fue enviado con el objetivo de ayudar a la consolidación y expansión de los bolcheviques, ya que hasta ese momento únicamente controlaban Moscú y Petrogrado. Por tanto, fondos estadounidenses, en este caso los de William Thompson (hubo muchos más) enviados desde Wall Street hacia los bolcheviques.

Tras la Primera Guerra Mundial y una Guerra Civil, Rusia estaba prácticamente aniquilada, su producción industrial era apenas un 10% de las cifras de 1913. En 1923, Lenin inicia la Nueva Política Económica o NEP para intentar reactivar al país, pero si nos fijamos detenidamente observaremos que la mayor parte de las industrias fueron reconstruidas por corporaciones extranjeras, principalmente británicas, alemanas y estadounidenses. Así, por ejemplo nos encontramos con que la Planta Gorki que fabricaba vehículos GAZ, una planta por tanto, con potencial militar, fue reconstruida por la Ford Motor Company, y durante muchas décadas continuó recibiendo material desde los Estados Unidos, de manera que muchos años después, durante la Guerra de Vietnam se produjo una curiosa situación en la que los pilotos estadounidenses que sobrevolaban la ruta Ho Chi Minh (territorio del Vietcong, el cual a su vez estaba aprovisionado por la Unión Soviética) afirmaban ver vehículos militares estadounidenses conducidos por norvietnamitas; lo que sucedía realmente, era que estos vehículos eran construidos en la Planta Gorki, y ésta como mencioné fue reconstruida por la Ford, y recibía continuamente materiales estadounidenses. Por tanto tenemos una situación en la que los Estados Unidos estaban aprovisionando a ambos bandos, directa e indirectamente.

Regresando al apasionante período de entre guerras, observamos otras muestras ¿extrañas? de solidaridad empresarial, y por tanto estatal (no aprecio diferencia) entre otros países. Y es que, Rusia no fue la única perjudicada tras la Gran Guerra, Alemania acabó prácticamente ahogada tras el enorme esfuerzo bélico, a lo que habría que sumar unas sanciones humillantes y desproporcionadas impuestas por el bando vencedor. La crisis del 29 no vendría sino sumar más miseria y pobreza a una situación ya de por sí paupérrima e insoportable. En este caldo de cultivo, al que habría que sumar otras muchas causas y variables (el mismo Borges lo explica en clave dialéctica), triunfa democráticamente Adolf Hitler en las elecciones de 1933. Como diría un profesor mío citando a la Conferencia Episcopal, somos personas humanas, y por lo tanto con espíritu racional y crítico, lo que nos obliga a pensar; naturalmente, el nacionalsocialismo es como todo fascismo un movimiento de masas, tal y como fue el de Mussolini.
Paradójicamente, los movimientos de masas no suelen surgir de forma espontanea, siempre suele haber un líder o un grupo que los promueve bien públicamente, bien en la oscuridad, por esta razón siempre recelo de todo movimiento que se auto nombra como espontaneo y natural.

En el caso alemán, la gran masa desesperada y humillada fue aglutinada por Adolf Hitler y su partido, pero la pregunta que debemos hacernos es ¿quienes financiaron a este personaje y su campaña política hasta hacerlo tan popular?. Si investigamos y leemos un poco sobre el asunto, podremos advertir muchos nombres que participaron económicamente en el engrandecimiento del partido nazi, uno de ellos es el de Henry Ford; él mismo que unos años antes había reconstruido la Planta de Gorki en la Unión Soviética, ayudando por tanto a los comunistas. Henry Ford escribió un libro llamado “el judío internacional, el mayor problema mundial” que era uno de los libros de cabecera de Hitler, de hecho Hitler tenía un cuadro de Henry Ford en su despacho (hay numerosas fotos donde se ve). En 1938, Henry Ford recibió la Cruz de Hierro del mismísimo Hitler por su ayuda al embrionario partido nazi (de esta escena también existen cuantiosas fotografías).

Otras corporaciones que ayudaron económicamente a los nazis fueron IG Farben (actual Bayer AG; efectivamente, la de la aspirina), y German General Electric que se encontraba bajo el control de la General Electric de los Estados Unidos. Pero sin duda, una de las colaboraciones indirectas más importantes para el desarrollo de la futura Guerra, fue la alianza técnica entre la americana Standard Oil y la alemana IG Farben: es bien sabido, que Alemania no poseía ni posee recursos petrolíferos, por lo tanto era necesario si se quería mantener una guerra a largo plazo conseguir un suministro continuado de petroleo. La petrolera Standard Oil, se comprometió no sólo a venderle el petróleo que esta industria alemana necesitara, sino también a venderle la patente del tetraetil (necesario para aumentar el octanaje de la gasolina para aviación) y de la gasolina sintética. A su vez, IG Farben le vendió la patente del caucho sintético (necesario para un sinfín de productos, entre ellos los neumáticos, vitales para los vehículos de guerra). Sin este acuerdo, hubiera sido imposible para Alemania mantener durante tantos años una guerra, pues hubiera carecido de la gasolina necesaria (no olvidemos que una de las principales obsesiones de Hitler era la conquista de Stalingrado, pues se encontraba en la ruta que llevaba a los yacimientos petrolíferos del Caúcaso). Por su parte Standard Oil hizo también un gran negocio, pues cuando los Japoneses invadieron gran parte del Extremo Oriente se hicieron con la principal zona productora de caucho, de manera que Standard Oil pudo vender su caucho sintético a precio de oro.

Ante esta ayuda mutua de empresas estadounidenses y alemanas antes y durante la guerra, el gobierno de los Estados Unidos de América no movió un solo dedo, aún sabiendo que algunos grandes empresarios de su país, estaban ayudando económicamente a las industrias del bando enemigo y por tanto alargando un conflicto bélico en el que tantos jóvenes de su mismo país morían año tras año, gracias entre otras causas, a ese soplo de aire que estas multinacionales americanas daban al supuesto rival. Curioso ¿verdad?.

Tal vez ahora podamos entender porque todas las fábricas de propiedad alemana pertenecientes a un sector estratégico (electricidad, petro-química, armamento) fueron bombardeadas y destruidas, mientras que aquellas otras de propiedad mixta (con gran cantidad de capital estadounidense) pero igualmente vinculadas a sectores estratégicos no fueron bombardeadas, como fue el caso de la German General Electric (filial de la General Electric de los Estados Unidos). De las diez plantas de la General Electric en Alemania, ninguna fue atacada, por tanto tenemos el caso de una industria estratégica que debió ser bombardeada, y no lo fue. Su sello de propiedad americana la salvó. Exactamente igual ocurrió con la Planta Ford de Colonia, que fabricaba carros blindados; tampoco fue bombardeada. Estas bombas fueron reservadas para una población civil, compuesta por muchas personas (entre ellas niños y niñas) que no habían estado en absoluto involucrados en el movimiento nazi, al contrario que muchos grandes empresarios, americanos como Henry Ford, que no solo estaban involucrados sino que además se jactaban de ello, y que nunca recibieron castigo, sino abundantes ganancias y beneficios.

Desolador páramo el que hemos recorrido. Sea como fuere, las preguntas que en consecuencia surgen del abismo son inevitables:
¿Cómo es posible que un país capitalista permita que se envíen fondos para ayudar a un movimiento que proclama la destrucción del sistema capitalista?.
¿Cómo un empresario de la banca puede financiar una Revolución comunista?,
¿Por qué Henry Ford, un filofascista, no tenía ningún reparo en intervenir económicamente en la Unión Soviética?.
Más aún, ¿por qué un estado que se considera así mismo comunista, y adalid de la lucha contra el capitalismo, permite que empresas privadas y capitales igualmente privados “ayuden” a la financiación del partido bolchevique, reconstrucción y posterior construcción de su paraíso marxista-leninista?.
¿Por qué el gobierno de los Estados Unidos no hizo nada para evitar que gran parte de su tejido empresarial colaborara abiertamente en el fortalecimiento de la industria alemana antes y durante la Segunda Guerra Mundial?.
¿Cómo podía enviar a sus jóvenes a luchar contra un “enemigo”, al que por otra parte le estaba suministrando gasolina y electricidad?.

Tal vez, el error principal que cometemos, causa de nuestro asombro ante todo lo visto anteriormente, está en considerar que la élite política y empresarial tiene una ideología definida, fija e inamovible, y que existe una clara dicotomía en su mentalidad que los diferencia en capitalistas y comunistas, demócratas y dictadores. Dicha ideología no es más que pura fantasía, la élite empresarial, dueña de las grandes entidades financieras, industrias petrolíferas y armamentísticas, industrias energéticas y farmacéuticas, y grandes medios de comunicación, son como el general Renault de Casablanca, al que continuamente preguntan:
“General, ¿usted está con los alemanes o con los aliados?.”
Y el General Renault con una sonrisa diplomática y oscura responde: “yo voy con el viento.”
Y si el asombro aún persiste, no olvidéis las palabras que Solozzo el turco, le dice a Michael Corleone en relación a por qué mandó disparar a su padre Vito Corleone:
“No es nada personal, sólo son negocios.”

Preguntas semejantes surgen actualmente cuando vemos a un gobierno como el español, elegido por el pueblo, tomar decisiones completamente ajenas a los intereses de sus votantes, tanto en la legislatura anterior (PSOE), como en el actual del ¿señor? Rajoy. Cómo es posible que en una crisis provocada en su mayor parte por una casta económica privilegiada, que literalmente juega con nuestro dinero según sus intereses, deba ser padecida y solucionada únicamente por las clases medias y bajas, mientras ésta élite bramánica sale no sólo sin castigos, sino además reforzada gracias a la prostitución y al ataque sin cuartel al que se está sometiendo a la administración pública, para que poco a poco se vayan privatizando dos grandes pilares de lo público como son la sanidad y la educación, y así esta élite pueda captar estos dos mercados indispensables, que hasta ahora han sido públicos y por tanto intocables. ¿Cómo es posible que seres tan ruines como Botín se paseen por nuestra sociedad con la cabeza bien alta?, ¿cómo podemos permitir que exista un tribunal constitucional completamente politizado y corrupto? Mientras ocurre todo esto, la justicia se desprende de su venda para contemplar una preciosa puesta de sol, en el chalet que le acaban de regalar en un terreno recalificado y no urbanizable de algún lugar de cuyo nombre no quiero acordarme de España, el país de la Patraña.
La élite se retroalimenta, se protegen entre ellos, y al fin y al cabo te das cuenta de que esos que se suponen los representantes del pueblo, no son sino los representantes de esa élite/casta político económica, los cuales a su vez se encargan de financiar las campañas políticas de estos gobernantes y reconducir la opinión del pueblo mediante sus medios de comunicación. Un círculo de infamia, vergüenza y corrupción. Pero tranquilos, la Roja es campeona de Europa y del Mundo, Panem et Circenses y todos orgullosos de esta caricatura de país y democracia.

Nuestro enemigo es peligroso, serpentea de aquí a allá, no se le escucha, no se le ve venir, pero siempre surge, es un ente que pudiera parece fantasmagórico. No cree en ninguna bandera ni en ningún Estado, su único Dios es el dinero. Y con este dogma desenvuelve su vida, y la de los demás. Creemos vivir en un mundo que conocemos, pero es mucho más complejo, oscuro y tenebroso de lo que nuestras conformistas y cómodas mentes creen. Idiotizados por unos medios de comunicación controlados por esta élite económica cuya misión es desinformar. Fríos y estoicos como nos estamos volviendo con el paso del tiempo, drogados de un materialismo compulsivo que roza la enfermedad, anestesiado nuestro espíritu crítico y adormecida nuestra visión de la realidad, insensibilizados y sin compasión ante las grandes injusticias y barbaridades que se cometen cada segundo en nuestro mundo. Deshumanizados, mirando continuamente con un frío corazón de piedra una pantalla de móvil o de ordenador que nos hace creernos más interconectados, aunque realmente nos aísle, y enfríe nuestras relaciones con el prójimo, que narcotiza a los críos hasta el punto de preferir quedarse en casa aislado con su ordenador o su móvil, antes que salir a la calle a ver mundo, a relacionarse y a vivir. Nos estamos convirtiendo poco a poco, en lo que esa élite desea, en seres aparentemente activos y colectivos, pero realmente fríos, vacíos, frívolos, solitarios y conformistas. Quisiera acabar recordando el discurso que el gran Chaplin expuso en El gran dictador:

Recordad…



27 / 3 / 2012

El siglo del individualismo.

Parte I

Quizá una de las series documentales más importantes que puedas ver en tu vida: “The Century of Self” (“El siglo del individualismo”) trata del control de masas y sobre cómo Edward Bernays, sobrino del célebre Sigmund Freud, se valió de la figura y obra de su tío para crear en USA las “relaciones públicas” y la publicidad moderna… que no son ni más ni menos que la versión americana de la “propaganda Nazi”, ideadas para usarse en “tiempos de paz”. Un serie genial, que explica magistralmente la unión -mediante la publicidad- de los conceptos “democracia” y “capitalismo”, unión utilizada por las corporaciones para detener el “New Deal” de Roosevelt, que amenazaba con llevar la verdadera democracia a un nuevo nivel tras la gran depresión.






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