¡Viva la ‘redvolución’!: de Bradley Manning a Hervé Falciani y el fraude fiscal español en Suiza.

“En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario.” George Orwell
Se cumplen dos años desde el Cablegate, que hizo saltar a la fama mundial a la organización conocida como Wikileaks.
Muchos han ninguneado su importancia e impacto desde entonces, pero es innegable que aquella gigantesca filtración de la inteligencia estadounidense -directa o indirectamente- ha sacudido por completo la red y el planeta: desenmascaró regímenes de todo tipo, enseñó las vergüenzas de muchas “democracias” occidentales, nos mostró parte de la apestosa trastienda de la política mundial, cambió la historia de Internet desembocando en una nueva ola de represión y censura gubernamental en todo el globo…
Semejante acto de valentía informativa ha deconstruído nuestra realidad de muchas maneras, revelando con crudeza la distopía capitalista que cimienta nuestro mundo.
No hay mejor muestra de todo ello que el trato recibido por quienes nos permitieron conocer tales hechos: Bradley Manning, el soldado estadounidense acusado de filtrar los datos a Wikileaks, ha estado todo este tiempo literalmente secuestrado por su propio país (nos negamos a considerar mínimamente legal o humano el modo en que ha sido “procesado”); Julian Assange, el editor jefe de Wikileaks ha acabado encerrándose in extremis en la embajada ecuatoriana en Reino Unido, país que le reclama para un proceso de extradición que probablemente acabaría también en Estados Unidos, que le considera literalmente un enemigo.
Wikileaks sufrió infinidad de problemas para poder sacar tales datos a la luz pública y a recibido toneladas de crítica mediática y gubernamental… su gestión de los datos puede ser discutible pero, eh, eran una pequeña organización -dependiente de las donaciones- contra los gobiernos de casi todo el planeta… si se analiza su rumbo a lo largo de este par de años lo mínimo que se podría decir es que, independientemente de sus derivas -y a pesar de todo-, lo han conseguido con cierta dignidad.
El trato que se ha dado a la filtración por parte de los medios, eso sí, ha sido escaso -especialmente en TV y en relación a la relevancia real del asunto-, tosco, parcial, manipulador… con escasas excepciones el asunto ha sido presentado, para vender más, como un hype informativo que luego no se ha querido desentrañar ni explicar correctamente al gran público.
No interesa en absoluto: las grandes corporaciones (incluyendo la información y el entretenimiento) son parte del problema que sale a la luz en muchas ocasiones.
A pesar de esto, Wikileaks y la era de Internet que han propiciado que los datos se conozcan abiertamente, que se distribuyan independientemente de los medios.
La verdad es más incómoda que nunca. La plutocracia mundial es ahora consciente de que las comunicaciones mínimamente libres y globales son una auténtica amenaza para su oligarquía político-económica.
Y actúan en consecuencia.

España, 2012, estado policial de facto.
Dos años de rebelión. Dos años de represión.
Las distintas “revoluciones” árabes, europeas o incluso las americanas han estado directamente relacionadas en mayor o menor medida con el Cablegate y los hechos que se han sucedido debido a su filtración y publicación (o tras ella).
Han pasado sólo dos años y muchos no saben -algunos ya no recuerdan, o no quieren hacerlo- que en España, por ejemplo, la información del Cablegate -especialmente la relacionada con la ex ministra de cultura Gonzalez-Sinde (popularmente el “Sindegate”)- fue el detonante de un fuerte movimiento electrónico de protesta que, junto a otras plataformas, acabó desembocando en el 15M y todo lo que ha sucedido desde entonces.
Mucha gente se pregunta todavía cómo surgió el 15M, y la respuesta siempre ha estado ahí. El 15M era una olla social a presión derivada de décadas de partitocracia… una bomba desactivada por la desinformación, hasta que llegó el Cablegate y prendió la mecha. Enseñó tanta mierda escondida bajo las alfombras que de repente mucha gente quería saber más. Ya no querían seguir desentendiéndose de todos esos temas. Y lo merecían como ciudadanos, por derecho.
Ahora que el sentimiento popular, que realmente fue el 15M, se ha movido hacia el 25S y sus posturas de constitucionalismo social, muchos podría pensar que todo esto del Internet, la información libre, etc, en España sólo nos toca de rebote. Que somos sólo un pequeño actor más en todo este asunto. Que los problemas orwelianos con la información los tienen otros. Que nosotros, individualmente, no podemos influir de ningún modo.
Pero la realidad actual desmiente por completo esa afirmación de multitud de maneras… y ya sabes, aquí somos aficionados a copiar todo “y cuanto peor, mejor”: nosotros tenemos nuestro propia mezcla perfecta de Assange y Manning… el no muy conocido caso del informático Hervé Falciani.

“Es la historia de un hombre que cae de un edificio de 50 pisos. Para tranquilizarse mientras cae al vacío no para de decirse: hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien… Pero lo importante no es la caída, es el aterrizaje.” La Haine (“El Odio”), 1995.
Caso Falciani: matando al mensajero.
Hablemos un poco de Hervé Falciani, porque no mucha gente parece interesada en él… cuando tendría que ser precisamente al contrario.
Falciani es un informático franco-italiano que, trabajando en los sistemas informáticos del gigante bancario HSBC, encontró cientos de miles de pruebas de la evasión de impuestos de las grandes fortunas, en decenas de países de todo el mundo. Tenía frente a él la demostración empírica de la podredumbre fiscal de infinitud de fortunas personales y corporaciones, así que copió los datos de 130.000 presuntos evasores fiscales mientras trabajó para el banco en Ginebra y acabó entregando dichos datos a los tribunales franceses. Desde entonces su vida se convirtió en un infierno que se agravó este verano, cuando fue detenido en España. Ahora está esperando su posible extradición a Suiza, que lo reclama como delincuente. Según el paraíso fiscal Falciani en realidad quería esos datos para venderlos a Al Qaeda.
¿Pero qué se ha hecho con los datos proporcionados por Hervé Falciani? Veamos lo más sonado…
De nuevo los medios vendieron un hype informativo cuando Falciani hizo la entrega de los datos a los tribunales franceses. Pero luego nadie se atrevió a ir mucho más allá.
Francia ha investigado, recuperando hasta la fecha más de miles de millones de euros evadidos al fisco de su país, aunque se ha denunciado cierta tibieza con los evasores.
La lista de de implicados griegos, entregada por Lagarde (presidenta del FMI y entonces ministra de Finanzas de Francia) al gobierno heleno -que se esforzó en ocultarla-, se filtró a la red y fue publicada por un periodista que -aunque acabó siendo liberado- fue detenido y se vio inmerso en problemas legales. Todo un escándalo: incluía a parlamentarios y personajes muy conocidos de la sociedad griega.
Así que es cierto que no somos Grecia: en España ni siquiera hemos tenido tanta suerte.
La lista española, en poder del gobierno desde 2010, incluía 3.000 cuentas de 659 evasores españoles. Nadie sabe qué uso se le ha dado a tal información, más allá de un pequeño tirón de orejas -en clave económica- a Emilio Botín… pero sí sabemos hechos concretos que difícilmente casan con el conocimiento de la lista, como la amnistía fiscal promovida por el gobierno del PP y que parece que acabará siendo un fiasco absoluto, aun cuando todas las condiciones (o mejor dicho la ausencia de las mismas) han acabado beneficiando a la parte defraudadora. Ningún medio parece haber tenido acceso a la lista… o al menos ninguno que se atreva publicarla. Algunos cálculos hablan de que la cantidad evadida por esas fortunas españolas podría llegar a los cuarenta mil millones de euros, cifra que el gobierno de Mariano Rajoy consideraba apropiada para el segundo rescate bancario español (aunque a estas alturas esa cifra esté ya disparándose al alza).
Tal oscurantismo gubernamental e informativo absoluto, en semejantes tiempos de crisis, ha promovido los rumores en Internet al respecto de los integrantes de la lista Falciani española: supuestas filtraciones parciales en las redes sociales, artículos de V. Navarro con añadidos que no son de su autoría, corriendo como virales por Internet… rumores que acaban incluso saltado a la discusión política mientras el gobierno calla y mira hacia otro lado, como si esto, sencillamente, no ocurriese.
Esa es la lista a la que, sin entrar en estos asuntos en absoluto, se hace referencia en el programa “Salvados”, de Jordi Évole, de esta semana.
Un gran programa, como siempre, pero en el que Évole ha perdido la oportunidad de ir hasta el fondo en este asunto: quizá debería pensarse dedicarle un programa completo a Hervé Falciani.
La mayoría de partidos de la oposición han pedido la publicación de la lista y, más recientemente, un trato más justo y acorde con la realidad para Falciani, hasta la fecha esperando su extradición (que probablemente se lleve a cabo con celeridad y el menor revuelo posible, en cuanto las “aguas políticas” se calmen mínimamente). Es decir, cuando estés mirando hacia otro lado.

De izquierda a derecha: Bradley Manning, Julian Assange y Hervé Falciani.
Nuevos medios: la importancia capital de la información y la cultura libres.
Sean los nombres españoles que circulan ciertos o no, todo esto demuestra que la era comenzada por Wikileaks con el Cablegate, lejos de ser puntual, nos toca de lleno y tiene una relevancia mucho más profunda de lo que se pueda imaginar. La información y la comunicación son derechos fundamentales… y que sean libres, por lo tanto, es también algo inalienable y que se demuestra más necesario que nunca.
A menudo, en las discusiones online algunas personas se indignan con la importancia que muchos otros usuarios le dan a la libertad y derechos de la red, argumentando que la realidad de la crisis global minimiza la importancia de este “mundo” y sus problemas particulares. No podrían estar más equivocados: si algo se ha movido para bien estos años ha sido la importancia que ha adquirido la información libre y legítima… esa cultura compartida que Internet genera y que probablemente sea la que, precisamente, nos ha hecho despertar un poco.
Todo ello está en juego, hoy más que nunca, por lo expuesto anteriormente.
Especialmente durante esta última década se vigila y se quiere corporativizar/censurar la red de tantas maneras que ya hemos perdido la cuenta. Y esa guerra, por muchas victorias populares que se hayan conseguido, se recrudece en extremo en este nuevo contexto de totalitarismo y censura global. ¿Qué habría pensado el internauta medio de 1998, si le hubiésemos dicho que en 2012 se propondrían ideas tan absurdas y explícitamente corporativistas como pagar por enlazar?
Puede parecer irrelevante comparado con un desahucio y, a efectos prácticos, ciertamente lo es pero, ¿estaríamos socialmente sensibilizados para decir lo mismo sin un Internet que nos hubiese mostrado la realidad que los políticos y los medios nos han ocultado?.
A la vista del trato que han obtenido personas como Manning, Assange o Falciani, cuya información y arrojo heróico revela las cloacas de este mundo, está claro que necesitamos tanta libertad y democracia real en la red como en la vida real.
Ambos mundos están hoy conectados irremediablemente a nuestro futuro. Depende únicamente de nosotros que ese futuro sea de cooperación y superación o de totalitarismo y censura. ¿Permitiremos que se siga matando al mensajero?
Ante el asedio político, jurídico y económico a Wikileaks, y conscientes de la nueva era global en la que entramos, personas anónimas de todo el planeta han impulsado Project Mayhem, inspirado en el concepto de la novela/película El Club de la Lucha. Una operación cuyo aspecto esotérico busca provocar un camino de “revelación”, desde su aparente secretismo e inaccesibilidad superficial hasta su obvia realidad: el secreto es que no hay secreto, que todo está en tus manos, que la información es poder y lo que necesitamos es crear una nueva plataforma para la distribución sin censura de información tan importante y necesaria como, por ejemplo, el Cablegate o el escándalo fiscal destapado por Hervé Falciani.
Llama a esa plataforma Tyler e imagina que fuese un sistema criptográfico P2P real. Que algunas anónimas e inofensivas personas, en unos cuantos cuartuchos del planeta, estuviesen trabajando en ello con sus ordenadores.
Imagina que consiguiesen algo tan sencillo de usar como Menéame.net o Reddit.com… No es un proyecto sencillo, pero tampoco es imposible. A fin de cuentas, en la era de la información, el código impone las normas.
Así que puede que el día 12 de este mes llegue y Project Mayhem derribe los paradigmas informativos haciendo historia… o puede que no sea más que vapor, de la olla a presión en que se ha convertido nuestro país y nuestro planeta…
Pero hay algo muy claro a la luz de los dos últimos años de Cablegate: si ni siquiera podemos confiar mínimamente en la enorme mayoría de políticos, las grandes corporaciones, los medios convencionales, la justicia, etc. Sólo nos queda la información libre para despertar, comprender y decidir -de un modo mínimamente autónomo y libre- cómo gobernar nuestras parcelas vitales y nuestro destino conjunto.
Si queremos avanzar será mejor que despertemos a nuestra responsabilidad individual y que luchemos por la libertad y la justicia, real, en todos los ámbitos de nuestras vidas. Mientras tanto, como se suele decir, si finalmenteTyler no existiese… probablemente habría que inventarlo.

“El Club de la lucha”, 1999.











